La alumna de la Universidad de Chile, viajó en marzo a Punta Arenas para hacer su práctica profesional cuando llegó la pandemia del COVID-19 a Chile.

-Pese a ello, cuenta que ha vivido una excelente experiencia, donde se le han dado todas las facilidades para llevar a cabo su trabajo, que consiste, principalmente, en estudiar los cambios ambientales en la zona del Glaciar Grey a través de los anillos de los árboles.

 

A Catalina Fernández García, estudiante de quinto de año de Geografía de la Universidad de Chile, poco le importó trasladar sus herramientas y materiales de trabajo de la práctica profesional que está realizando en el Centro de Investigación GAIA Antártica de la Universidad de Magallanes (CIGA), a la habitación que arrienda en Punta Arenas desde el 4 de marzo, fecha en que llegó a la zona para comenzar con esta fase previa al término de su carrera.

Y es que está visiblemente fascinada con lo que está haciendo: “Me encanta esto, lo disfruto mucho, a pesar de que requiere bastante tiempo y paciencia”, comenta, mostrando a través de videollamada, un set de muestras de lenga (Nothofagus pumilio) recolectadas el año 2015 en inmediaciones del glaciar Grey, las que estudiará con el fin de evaluar su utilidad en la descripción de los cambios climáticos de los últimos siglos en esta zona, una técnica llamada dendrocronología.

“Inicialmente, estuve en el Laboratorio de Botánica del Instituto de la Patagonia hasta que pasó lo del coronavirus… el “profe” igual me dio la oportunidad que me trajera la lupa a mi casa y, afortunadamente, me llevo muy bien con la dueña de la pensión y ella no me puso problema en eso así que he tenido mucha suerte. Así que son como 61 muestras las que estoy haciendo”, agrega Catalina, quien, a pesar de la incertidumbre, admite que ha podido seguir adelante con la práctica sin mayores dificultades.

Así luce la habitación de la estudiante en práctica. La lupa que utiliza para observar y analizar las muestras se la trajo del Laboratorio de Botánica donde trabajaba antes de la pandemia.

Su tutor en la UMAG es el investigador y director del CIGA, Dr. Juan Carlos Aravena, cuya línea de estudio es el paleoclima de los ecosistemas del sur de Chile mediante el uso de la dendrocronología, la geomorfología glacial y la biogeoquímica.  De hecho, una de sus últimas investigaciones, es el proyecto FONDECYT (1180717) titulado “High-resolution Holocene glacial chronologies across Patagonia (47°-51°S): testing mechanisms of initiation and modulation of glacial events in the southern Andes”, al cual invitó a la estudiante a contribuir desde su trabajo de práctica.

Pero no sólo eso, Catalina también cuenta que el Dr. Aravena, le dio la posibilidad de participar como oyente en las clases del Doctorado en Ciencias Antárticas y Subantárticas, una iniciativa que le sirvió para abrir aún más el campo que busca definir a futuro. “Conocer el postgrado siempre es un aporte al conocimiento y para mí era importante ver cómo era para cuando ya tenga la oportunidad de acceder a uno”. Y de alguna u otra forma, según manifestó, esto también fue un aporte complementario a lo que busca alcanzar después: seguir con la memoria en el mismo tema y, por ende, volver a Punta Arenas y a la UMAG.

Por ahora, la proyección de su estadía es hasta julio, plazo en el que espera haber culminado la metodología propuesta para el logro de los objetivos de esta investigación: el adiestramiento en técnicas como la dendrocronología, la revisión bibliográfica sobre variaciones climáticas en la zona del Grey y hacer un análisis sobre la correlación de las variables.

“Asistir en este proyecto, adquirir experiencia y profundizar conocimientos sobre técnicas paleoambientales como la dendrocronología, ciencia que tiene aplicación en campos muy diferentes, para mí ha sido una gran oportunidad para incorporarme en el desarrollo de estudios que buscan lograr comprender la variabilidad climática en el tiempo, así como también una oportunidad para desenvolverme en el ambiente laboral propio de mi carrera y también como una experiencia formativa que me permitirá desarrollar mis habilidades investigativas, lo que será de mucha utilidad para el desarrollo de mi memoria de título y mi futuro como profesional”, concluyó la estudiante, quien llegó a la UMAG gracias a una beca del programa de movilidad nacional estudiantil entre universidades estatales

 

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